Miras la finca y piensas:
“Tierra sí tengo. Entonces, ¿por qué siempre termina faltando comida?”
Durante las lluvias, los potreros se ven verdes y parece que alcanzarán de sobra. Pero pasan los días y el ganado comienza a caminar más, busca los rebrotes tiernos y deja sectores con tallos viejos que casi no consume.
En unas zonas el suelo queda demasiado descubierto. En otras, el forraje envejece sin aprovecharse.
Y cuando disminuyen las lluvias, vuelven las mismas decisiones: comprar alimento, alquilar otro potrero, mover animales antes de tiempo o venderlos barato.
El problema no siempre es la cantidad de hectáreas.
Muchas veces es cómo se distribuyen los animales, cuánto tiempo permanecen en cada lugar y cuándo regresan.
Mucha tierra no siempre significa mucho alimento.
Cuando el ganado entra a un potrero grande, puede elegir.
Primero consume las plantas más tiernas y agradables. Después vuelve sobre esos mismos sitios mientras otras áreas quedan poco utilizadas.
Esto produce dos problemas al mismo tiempo:
– Lugares comidos repetidamente que no alcanzan a recuperarse.
– Lugares con forraje envejecido que el ganado ya no quiere aprovechar.
A simple vista tienes vegetación y hectáreas disponibles. Pero no todo ese forraje está en el momento adecuado ni es consumido de manera uniforme.
Puedes tener suficiente tierra y, aun así, poco control sobre la comida disponible.
Durante el recorrido, quizá observas pequeñas hojas nuevas en una zona que el ganado utilizó recientemente.
Esas hojas llaman la atención de los animales porque son tiernas.
Pero si regresan demasiado pronto, la planta pierde parte del rebrote que necesitaba para recuperar sus reservas y continuar creciendo.
El problema puede pasar desapercibido porque el potrero todavía se ve verde.
Sin embargo, cada regreso anticipado puede debilitar progresivamente las plantas más consumidas. Con el tiempo, producen menos y tardan más en recuperarse.
Entonces la finca parece necesitar más tierra, cuando quizá necesita mejor control del tiempo y del espacio.
Dividir no es tener menos: es aprovechar mejor.
Las divisiones móviles permiten entregar al ganado un área más ajustada a sus necesidades.
Así puedes observar con mayor claridad:
– Cuánto forraje entra al área.
– Cuánto están consumiendo los animales.
– Cuándo deben salir.
– Qué residuo queda.
– Cuánto tiempo necesita recuperarse esa zona.
No se trata de mover el ganado por moverlo ni de aplicar la misma cantidad de días todo el año.
El crecimiento cambia con la lluvia, la temperatura y la época. Por eso los movimientos y descansos también deben ajustarse.
La tierra no produce más solamente porque está disponible. Produce mejor cuando tiene tiempo para recuperarse y el ganado utiliza el forraje de manera más ordenada.
Aprende a aprovechar mejor las hectáreas que ya tienes.
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